Publicado el 8 de marzo de 2025
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora es una oportunidad para reflexionar sobre las desigualdades de género que aún persisten a lo largo del ciclo de vida de las personas. A pesar de los avances en materia de derechos y políticas de equidad, las mujeres continúan enfrentando barreras estructurales que limitan su desarrollo personal y profesional. Desde la infancia hasta la vejez, las brechas de género afectan el acceso a oportunidades, el ejercicio de derechos y la calidad de vida de las mujeres en distintos ámbitos.
Promedio de ingresos de mujeres y varones a lo largo del ciclo de vida (media móvil quinquenal desde los 18 años) *
* Los ingresos hasta los 18 años surgen del promedio de las transferencias a la niñez y adolescencia (AUH y Asignaciones Familiares). Entre los 18 y los 60 años, el cálculo resulta del promedio del ingreso de la ocupación principal. Los ingresos para los adultos mayores surgen de los haberes previsionales promedio de los jubilados del SIPA.
Fuente: AUH – ANSES (Junio 2024); EPH (II Trimestre 2024); BESS (Junio 2024).
Niñez y adolescencia: desigualdades en formación
Si bien la pobreza infantil se ubica en niveles históricamente altos (66% en niños/as de 0 a 14 años en el primer semestre de 2024), no parecen existir diferencias considerables entre géneros: 66,2% en niñas y 66,6% en niños. A esto se suma que la tasa de escolarización y el nivel de cobertura de las transferencias del Estado también presentan niveles similares entre géneros.
Sin embargo, a medida que comienza la etapa adolescente, algunas desigualdades comienzan a volverse más pronunciadas. Pese a que la tasa de fecundidad adolescente se desplomó un 66% entre 2014 y 2023 –un avance clave, en tanto buena parte de estos embarazos son no intencionales y afectan la trayectoria educativa y laboral de las mujeres– al interior del hogar las tareas siguen sin distribuirse de manera equitativa entre géneros. Las adolescentes de entre 15 y 17 años dedican en promedio más de 4 horas a tareas domésticas y de cuidado, mientras que sus pares varones asignan menos de 3 horas (ENUT, 2021).
Estas diferencias de género también se reflejan en la determinación de las trayectorias académicas y profesionales: las mujeres siguen subrepresentadas en las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), áreas estratégicas para el desarrollo y con mejores perspectivas laborales.
Adultez: el desafío de conciliar trabajo y cuidados
Durante la adultez, estas incipientes brechas de género se profundizan. Los datos del segundo trimestre de 2024 muestran que las mujeres registran menores tasas de actividad (67% vs 82%) menores tasas de empleo (61% vs 76%) y mayores tasas de desempleo que sus pares varones (8,6% vs 7,1%). A su vez, están sobrerrepresentadas en sectores con alta informalidad y menores remuneraciones que el promedio.
La contracara de las dificultades que enfrentan las mujeres en el mercado laboral formal reside nuevamente en la desigual distribución de las tareas de cuidado. Las mujeres dedican en promedio 6 horas y media por día a estas tareas, mientras que los varones sólo 3 horas y media (ENUT, 2021). Esta es una de las principales causas -sino la más importante- de las brechas de género en el mercado de trabajo, limitando su participación y crecimiento en el mercado laboral remunerado.
Personas mayores: trayectorias laborales desiguales, jubilaciones desiguales
Es sabido que la trayectoria laboral y los ingresos percibidos durante la vida laboral condicionan el acceso y los haberes jubilatorios. El requisito de 30 años de aportes del esquema contributivo argentino implica que sólo puedan acceder a una jubilación quienes trabajaron la mayor parte de su etapa activa en empleos formales. Esta disposición excluye a quienes se desempeñan en la informalidad o realizando tareas no remuneradas dentro del hogar, ambos casos sobrerrepresentados en la población femenina.
De esta manera, buena parte de las mujeres sólo logran acceder a las prestaciones jubilatorias mediante moratorias, programas no contributivos u otras reglas de excepción: en septiembre de 2024 el 86% de las jubiladas habían accedido al beneficio mediante una moratoria, porcentaje que desciende al 54% en el caso de los varones. A su vez, las mayores tasas de informalidad en el empleo femenino sumadas a la alta feminización en sectores de menores remuneraciones explican que los varones jubilados sin moratoria tengan un haber promedio un 20% mayor al de las mujeres (10% para el caso de los jubilados con moratoria).
Cerrando las brechas: el rol de la política pública
Como vemos, la desigualdad de género no es un fenómeno aislado, sino un entramado de barreras que se refuerzan a lo largo de la vida. Para cerrar estas brechas, es fundamental implementar políticas públicas con perspectiva de género desde la infancia hasta la vejez.
En ese sentido, desde CIPPEC impulsamos la creación de un sistema integral, articulado y federal de cuidados que se basa en tres pilares: licencias universales que fomenten la corresponsabilidad, transferencias a la niñez y adolescencia con enfoque universal y progresivo, y ampliación de espacios de crianza y cuidado para la primera infancia. Promover políticas públicas que reconozcan el cuidado es fundamental para reducir las brechas de género, apuntalar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo y fortalecer la perspectiva del cuidado como herramienta esencial para el desarrollo de las sociedades.
Respecto a las brechas en los adultos mayores, el próximo vencimiento de la moratoria previsional supone una oportunidad para repensar el sistema jubilatorio. Aminorar las desigualdades de género subyacentes en el esquema actual tiene que ser uno de los objetivos. En esa línea, desde CIPPEC proponemos un reordenamiento que permita preservar la alta cobertura, al tiempo que se logren mayores niveles de equidad y sostenibilidad fiscal.
Construir una sociedad más equitativa requiere del compromiso de todos los sectores: Estado, sector privado y sociedad civil. Solo así garantizaremos que todas las personas, sin distinción de género, tengan las mismas oportunidades para desarrollarse y vivir con dignidad.