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Sumado a estos dos significativos factores estructurales, las pequeñas dimensiones demográficas de la provincia (298.460 habitantes), reflejadas en la escasa población en edad escolar , han hecho que el sistema educativo pampeano resulte no solamente más “gobernable” que aquellos de las provincias más “grandes”, sino que ha permitido a las autoridades afianzar un estrecho vínculo con las instituciones educativas, ausente en la mayoría de las jurisdicciones argentinas.
En el orden netamente político, si bien la década bajo estudio se caracteriza por la hegemonía de Rubén Marín a cargo de la gobernación y el verticalismo en la toma de las decisiones correspondientes a cada una de las áreas de gobierno, el Ministerio de Cultura y Educación contó con una gran autonomía . Esta independencia hizo que los lineamientos del sector quedaran en lo esencial desligados de los intereses, objetivos o lógicas propiamente políticas. Este virtual “cheque en blanco” del que gozaron las autoridades educativas no fue restringido por una oposición que impusiera serios obstáculos a la perspectiva oficial en la marcha de los acontecimientos. En este sentido, las críticas, reclamos y banderas del principal gremio docente provincial, la Unión de Trabajadores de la Educación de La Pampa (UTELPA), no lograron un eco suficientemente decisivo en el cuerpo de maestros y profesores a pesar de compartir sus visiones con aquellas de los representantes de la Universidad Nacional de La Pampa –voceros de la resistencia a través de sus publicaciones y de la formación de los docentes de EGB3 y del polimodal- y de contar con el apoyo tácito del principal diario provincial, la Arena.
Dado que el Poder Legislativo tampoco ha podido incidir en forma relevante en la definición de las políticas educativas –no sólo a causa del “avance” del Poder Ejecutivo sino como resultado de sus propias debilidades-, la práctica política de la educación pampeana ha tendido a replicar la unilateralidad y la centralización que caracterizan al estilo “marinista”. Desde esta perspectiva, del esquema pampeano de relaciones entre los poderes no se diferencia de aquel predominante en la mayoría de las jurisdicciones argentinas.
Al contrario, el caso pampeano sí se distingue en el contexto nacional por condensar una serie de cualidades remarcables, ausentes en la mayoría de las provincias, o presentes en forma sólo parcial. En efecto, la confluencia de características tales como el p rofesionalismo de la cartera educativa; la continuidad de las líneas de acción instrumentadas; el orden, la planificación y el control en la ejecución de las políticas; la búsqueda de innovación; el esfuerzo financiero destinado al sector; la fluida comunicación mantenida con las escuelas; la prioridad otorgada a la equidad como parámetro fundamental de las medidas a adoptar; y la apertura a la participación y a la opinión de los docentes hace que el caso bajo estudio deba ser clasificado como indudablemente destacado.
Ahora bien, ninguno de los favorables condicionantes mencionados más arriba (ni la disponibilidad de recursos, ni las relativas buenas condiciones de vida de la población, ni las pequeñas dimensiones del sistema educativo, ni aún la ausencia de un frente opositor) alcanzan para explicar estas particularidades que hacen de la práctica política pampeana un caso ejemplar. Para comprender la peculiaridad pampeana habría que considerar ante todo el fuerte liderazgo e idoneidad de los dos ministros que se sucedieron a lo largo de la década –Luis Roldán y Miguel Ángel Tanos -, cuyo conocimiento y manejo tanto de los aspectos pedagógicos como administrativos, así como su conciencia de la necesidad de continuidad de las acciones emprendidas, fueron dando forma al modus operandi esbozado. En segundo término, la estabilidad y la expertisse de los funcionarios y técnicos integrantes del equipo de trabajo consolidado en el Ministerio de Educación durante los '90 resulta igualmente indispensable para dar cuenta de la excepcionalidad del caso que nos ocupa.
Es bajo este marco que puede explicarse el afianzamiento y el progresivo perfeccionamiento del rol del ala planificadora de la cartera educativa ( la Dirección de Coordinación), generalmente limitado en otras jurisdicciones a la producción de información estadística o a la elaboración de los diseños curriculares. Responsable en La Pampa por la concepción, seguimiento y control de las líneas de acción implementadas, e íntimamente integrada con el área “ejecutora” (las direcciones de nivel), la Dirección de Coordinación no se ha restringido durante la década del '90 a guiar la implementación de la reforma educativa, sino que ha sabido generar proyectos y programas novedosos a partir de una muy afinada retroalimentación entre el diseño y los efectos de las medidas puestas en marcha. El proceso de aplicación de la Ley Federal constituye sin dudas un ejemplo paradigmático del período que nos ocupa, no sólo por la relevancia de esta política nacional, sino por permitir una mirada comparada privilegiada.
Al respecto, se constata –en concordancia con otros trabajos abocados a la cuestión- que La Pampa se encuentra entre las escasas jurisdicciones que han experimentado un proceso ordenado, claro y pautado. En efecto, adoptando la transformación “como propia” y guiados fundamentalmente por el interés en la reforma de la tradicional educación secundaria, los equipos ministeriales condujeron un proceso orientado por un cuerpo normativo conciso y eficaz, incluyendo a la voz docente en muchas de las definiciones clave (como la ubicación de los establecimientos de EGB3 independiente o la configuración de la oferta de modalidades del polimodal) y priorizando el criterio de la equidad en la toma de las decisiones.
Sin pretender establecer relaciones causales entre la práctica política de la educación y los resultados del sistema (dado que el abordaje metodológico utilizado no lo permite), es preciso resaltar el lugar destacado que ocupa la provincia tanto en lo que concierne a los indicadores referidos al tránsito de los alumnos por el sistema educativo como en los indicadores de calidad educativa . Así, si se consideran las tasas netas de escolarización, la situación de la provincia resultaba según el censo de 2001 superior a la media del país tanto en el nivel medio (casi 72% frente a 66%) como en el primario (95,6% frente a 94,7%) . Asimismo, la preponderancia de la provincia resultaba innegable en lo que hace a las tasas de promoción efectiva, abandono interanual y egreso . Por sólo dar un ejemplo significativo, si la tasa de egreso del ciclo polimodal en La Pampa había crecido en 25,3 puntos porcentuales entre 1996 y 1999, la media correspondiente al total del país sólo lo había hecho en 6. En cuanto a los resultados obtenidos en los Operativos Nacionales de Evaluación de la Calidad Educativa , los alumnos pampeanos mostraron un rendimiento superior al de las medias correspondientes a la región patagónica y al total del país, tanto en 6° año de EGB como en el último año del polimodal (excepto en los años 1995 y 1999 para éste último).
El profesionalismo cultivado por el Ministerio de Cultura y Educación pampeano explica en gran medida el hecho de que el tenor de los lazos sostenidos con el Ministerio nacional fuera eminentemente técnico, más allá del explícito alineamiento del gobernador Rubén Marín con el entonces presidente, Carlos Saúl Menem. Más aún, las autoridades provinciales dieron cuenta no sólo de una gran autonomía e independencia sino también, ocasionalmente, de una actitud de exigencia frente al gobierno central. Este posicionamiento se reflejó no sólo en el sello propio impreso a los diversos lineamientos originados en la Nación , sino también en la multiplicidad de iniciativas pioneras mentadas por la provincia, gracias a las cuales poco a poco fue erigiéndose en una de las locomotoras de la innovación “desde el interior” junto con otras pocas jurisdicciones, como Mendoza o San Luis . En este marco, las autoridades provinciales explican la enorme cantidad de recursos que la provincia recibió por parte del Ministerio de Educación nacional ante todo como una consecuencia directa de la eficiencia en la ejecución de las políticas y la prolijidad en la administración de los fondos , desechando el favor que la presencia de ciertas personalidades provinciales con cargos de importancia en el gobierno nacional podría haber representado .
En cuanto a las decisiones precursoras antes mencionadas, cabe destacar lo realizado en materia de reforma de las condiciones laborales de los docentes. En este sentido, tanto la introducción de la bonificación por presentismo, como la reducción de la incidencia de la antigüedad en las remuneraciones, las restricciones impuestas al régimen de licencias o la reforma en las condiciones de ascenso (por concurso de antecedentes y oposición) y permanencia (por cinco años, debiendo revalidar dos veces para conseguir la estabilidad definitiva) para los cargos jerárquicos del sistema son algunos de los ejemplos de las medidas que, concretadas en el caso pampeano, sólo quedaron “en los papeles” en la mayoría del resto del país. Es preciso señalar en este punto, que las mayores exigencias impuestas a los docentes pampeanos no han sido acompañadas por una política salarial acorde. En una provincia con la disponibilidad de recursos de La Pampa , resulta llamativo el bajo nivel de las remuneraciones ($522 para el salario bruto del docente de nivel primario con 10 años de antigüedad) , que entre 1995 y 2000 se han situado en valores inferiores a los de la media del país .
De hecho, este techo salarial parece contrastar con el significativo esfuerzo financiero que el Estado pampeano realiza en materia educativa, al menos en comparación con el resto de las jurisdicciones argentinas: con un promedio de 195% de los ingresos fiscales por habitante gastados por alumno, La Pampa se ubicaba en el 6° lugar en el orden de las provincias según el promedio 1994-2000. Dentro del comparativo alto nivel de inversión en el sector, cuando se observa el objeto del gasto, se constata que la provincia se encuentra –detrás de San Luis- en el segundo lugar entre las provincias que presentan mayores porcentajes del gasto destinado bienes de capital entre 1991 y 2000. La relevancia del gasto en infraestructura se explica por la creación de una gran cantidad de establecimientos durante la implementación de la reforma educativa (en su gran mayoría unidades independientes de EGB3): La Pampa figura en el 4° lugar entre las provincias con mayor crecimiento de la cantidad de establecimientos entre 1996 y 2000. En este sentido, la práctica política de la educación reproduce un dispositivo propio del estilo político del gobernador, es decir el acento puesto en la obra pública como signo visible del cambio.
En suma, la provincia ha demostrado a lo largo de la década del '90 una indiscutible autonomía, capacidad de innovación y profesionalismo tanto en las acciones ligadas a lo pedagógico como en lo administrativo. Si en función de estas interpretaciones puede afirmarse que La Pampa constituye un caso modelo dentro del contexto nacional en materia de política educativa, no puede soslayarse que la provincia contó para esto con condiciones indiscutiblemente favorables en comparación con muchas otras jurisdicciones. Creemos importante sin embargo subrayar que las cualidades de la práctica política de la educación destacadas responden menos a una positiva situación de contexto que a la formación, el compromiso y la decisión de las autoridades educativas.
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